FATAL

 

            FATAL

Aún le extasiaba recorrer sus curvas con la mirada, y las imágenes de ese cuerpo, muy bien guardadas en su memoria. Fue acercándose para abordarla sin ser descubierto. Fijó sus ojos en la nuca, en el nacimiento del pelo, hasta pudo sentir el perfume que la identificaba. Era ella sin dudas. A pocos pasos achicó distancias hasta casi quedar pegado a sus espaldas. Ella, ensimismada en sus pensamientos ni siquiera hubo de percatarse. Él, deslizó la mano al bolsillo del abrigo y sacó un estilete automático. Lo elevó a la altura de los omóplatos y oprimió el disparador. Un chasquido metálico y el de la ropa al desgarrarse, solo eso. Y ella que se fue cayendo sin un ¡ay! Tan solo un suspiro donde se le iba la vida y ningún gesto que perturbara su belleza. Después del acto se alejó arrojando el elemento punzante a la alcantarilla. Al girar levemente la cabeza para asegurarse la culminación del trabajo y disfrutar de la hermosura de ese rostro por última vez, comprobó que no era ella.  

                                            Héctor Scaglione   


 

 

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